El tercio de varas casi ha desaparecido de los ruedos y en los tentaderos la tendencia es restar protagonismo al caballo de picar. Emocionarse con la bravura del toro en el peto parece ya cosa del pasado; apasionarse con una verdadera competencia en quites pura quimera. Por el mismo precio que cuesta la entrada el espectáculo pierde atractivos, y el rumbo que está tomando la tauromaquia parece abocarla a la desaparición de los piqueros.
Que todo se acaba y tiene su fin es algo que no por sabido deja de sorprendernos y amargarnos. La muerte, que todo lo iguala -y que todo lo puede-, sigue dándonos disgustos y motivos de pesar.
Una novela de misterio y mucho encanto, de Manuel de Ramón.
La época en la que decir Domingo de Resurrección era decir Curro -Romero, naturalmente-, no volverá, pero sería conveniente que la casta resucitase pronto, no sea cosa que aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor” acabe convirtiéndose en realidad.
Como ya saben, es una de las noticias del año, hace unos días el Consejo de Ministros decidió bajar el IVA de los espectáculos taurinos. Se ha conseguido, por fin, que se baje del 21% al 10% en un epígrafe en el que el Gobierno ha incluido a los “espectáculos en vivo” -de los que las corridas de toros son ejemplo perfecto-, dando así marcha atrás a una de las decisiones más contestadas de la anterior legislatura.
Podría parecer una broma de mal gusto. La noticia aparecía el Jueves Santo en un portal taurino: la Monumental abrirá del 29 de Abril al 1 de Mayo (puente que da paso al mes de la flores) …¿para dar toros?.¡ No!, para ofrecer un espectáculo, según reza el cartel “para toda la familia”, del Campeonato Mundial y su Combate Medieval de Batalla Histórica . Y además, también escrito en inglés: “Battle of the Nations”. Esa es la última obra macabra de la familia Balañá. Una familia que desprecia a la Fiesta taurina, con la que se ha enriquecido para fundar un imperio de los mejores cines y teatros de Barcelona (al menos en aforo).






