Hace unos días cumplió años, y no una cifra cualquiera: 93, Francisco Picó Grau, periodista de vocación y oficio, que pese a su edad y los naturales achaques, sigue al pie del cañón, atento a la actualidad y lo que pasa a su alrededor y entorno, escribiendo a diario sus notas sobre sociedad y sucedidos.
Es y será uno de los toreros de San Isidro 2025. El maltratado Fortes, que tan poca suerte ha tenido en su carrera taurina. Cosido a cornadas, algunas de ellas, concretamente dos, como para retirarse y dejar esto. Pero no. Seguir y seguir, su lema. Y superar tanto percance. Y tan poco valorado negándole oportunidades, sobre todo en los últimos tiempos. Como para irse y decirle adiós al toreo, pero no. Ahí quiso seguir y siguió.
Muy bien y muy justo el homenaje a Victorino Martín Andrés, antes Albaserrada, en su corrida In Memoriam del 15 de junio como postre a San Isidro.
Siempre nos quedará Morante. Y, cuando se retire, el sueño eterno de su toreo.
Qué animado está el toreo en SAN ISIDRO.Bueno, o de 10, o de 20, pero fracasos y petardos. Siempre lo mismo.
El toreo es la actividad más complicada de cuantas existen. Para que se produzca el triunfo han de confluir factores que se escapan a la preparación, disposición, habilidad y conocimiento humano. Se dice que “el hombre propone, Dios dispone y el toro descompone”, y es cierto. Un empresario puede organizar el festejo más justo pero eso no le garantiza la respuesta del público. El torero puede estar más que concienciado y el ganadero haberse esmerado en la cría de los toros, pero nunca hay seguridad de éxito.






