El reciente fallecimiento del rejoneador Ángel Peralta, una figura legendaria en la tauromaquia contemporánea, ha provocado la publicación de una gran cantidad de artículos y hagiografías en su recuerdo, glosando su figura, y el significado y la trascendencia de su carrera en el mundo de los toros.
Enrique Amat
Por lo que tiene de relevante el hecho de que tan destacado jinete y torero, al margen de su desempeño profesional en los ruedos, se dedicase también al mundo de la poesía y al cine, se hace necesario un recuerdo a esta faceta de su carrera artística.
Nacido en Puebla del Río el 18 de marzo de 1926 en el seno de una familia de agricultores, Ángel Peralta Pineda debutó con público en 1945 en la plaza sevillana
de La Pañoleta. En Madrid lo hizo en 1948 lidiando un toro de Molero, acompañado por los matadores Morenito de Talavera Chico, Rafael Yagüe y Antonio Chaves Flores. En los años sesenta ya encabezó el escalafón de rejoneadores y luego integró, junto con su hermano Rafael, Álvaro Domecq y José Samuel Lupi, el cuarteto denominado “Los cuatro jinetes de la apoteosis”. Asimismo, fue un relevante ganadero, dirigiendo los hierros de Viento Verde y Hermanos Peralta.
En su producción literaria destacó por sus descripciones de la naturaleza y de las costumbres tradicionales del campo en coplas, soleás, sevillanas y otros cantares. Entre sus libros se encuentran los titulados “Caballo torero”, éste escrito en colaboración con el pintor Capuletti. Y otros como “Cucharero”, “Mi sueño con el pájaro y el toro” y “El Centauro de las Marismas”.
Cuando murió su célebre caballo “Cabriola”, de resultas de una cornada sufrida en la plaza de toros de Alicante en 1965, escribió:
Adiós Cabriola, adiós.
A mí me toca esperar,
lo que queda nada vale,
que lo que vale se va.
Ángel Peralta también hizo incursiones en el mundo del cine. Así, en 1954 rodó, junto al también rejoneador Bernardino Landete, escenas de la película titulada “La princesa de Éboli”, de Terence Young. En 1959 actuó junto a Juanita Reina en el largometraje “La novia de Juan Lucero” y fue protagonista en el año 1965 de “Cabriola”, un film basado en su citado caballo, y en el que compartió plató junto a la popular actriz Marisol. Años más tarde colaboró como asesor en el rodaje de la película “Bolero”, dirigida por John Derek. En esta, la explosiva actriz americana Bo Derek, quien se hizo popular por la cinta “10: la mujer perfecta” interpretaba en esta ocasión el papel de rejoneadora junto a Ana Obregón.
El Consejo de Ministros le concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en su categoría de oro en el año 2006.









