Pasadas las décadas nos damos cuenta que las peores atrocidades de la historia se realizaron en nombre de Dios. Hoy hacemos justicia al refranero y volvemos a tropezar con la misma piedra para cometer las mayores atrocidades de la tauromaquia en nombre de la ilusión.
Maxi Mollá
De lejos vienen los tuneleros y ponedores que dan sentido a las sabias palabras del Maestro Luís Francisco Esplá en las que matizaba: “Antes uno venía a esto tieso y con una campaña de novillero se iba con un Mercedes y un kilo, mientras que ahora hace falta un Mercedes y un kilo para marcharse arruinado de esto”.
Desde hace décadas la tauromaquia viene tropezando con la misma piedra y realizando las mayores atrocidades de la historia taurina al dar cabida y vida a estos “Tuneleros y Ponedores”.
Parásitos del sector taurino solamente beneficiosos para empresarios faltos de afición.
Ayudan a hacer llevaderos los gastos empresariales, a la vez que sus ostentos alejan a los futuribles de la fiesta.
Posibles figuras sin posibilidades que se descuelgan, posibles profesionales que no encuentran atractivo ni salida y posibles futuros aficionados que abandonan desilusionados de tanta mentira disfrazada de intereses.
Ayudas, mozos de espada, novilleros, matadores, picadores, banderilleros y recortadores se escudan bajo el sentimiento de la ilusión para actuar bajo precio o incluso pagando, quitándose de un plumazo la posible competencia.
¡Señores “tuneleros” o “ponedores” !, no sigan contribuyendo a la desaparición de la tauromaquia, no escuden bajo el sentimiento de la ilusión un fraude que afecta a toda la tauromaquia, no sigamos engañándonos a nosotros mismos.
El que tenga dinero, que lo gaste en bonitos y buenos trajes, el que goce de poder no adquirir ingresos, dichosa sea su dicha, pero por favor, dejen de poner trabas a la tauromaquia evitando su expansión, abran las puertas y den oportunidad al sentimiento taurino que aparta el dinero.
¡No todo vale en nombre de la ilusión!









