Sigue erre que erre ENRIQUE PONCE que no mira ni a PABLO HERMOSO DE MENDOZA ni miró a El JULI para aprender o imitar una retirada de categoría. No hay explicación formal de sus planes. Sólo rumores.
Sigue erre que erre ENRIQUE PONCE que no mira ni a PABLO HERMOSO DE MENDOZA ni miró a El JULI para aprender o imitar una retirada de categoría. No hay explicación formal de sus planes. Sólo rumores.
A lo largo de la historia de la tauromaquia, la solidaridad del sector taurino con cualquier necesidad social ha sido una constante. Y en el toreo, ha sido una constante la entrega absoluta, incluso despreciando la vida, cuando ha sobrevenido un percance, algo que no tiene explicación si no se busca desde la vertiente del sentimiento.
A la espera de las ferias de Castellón, Valencia, la primera de primera del calendario, y Sevilla, la de Valdemorillo se ha convertido en un extraordinario prólogo para la temporada. Y no sólo por el éxito de público: la actuación de Juan Ortega ha hecho que todo el mundo hable de nuevo del torero sevillano.
Lo que faltaba. Enfrentamientos entre los presidentes de las plazas de toros. Y mucha crítica y bastante politiqueo. Opiniones encontradas entre halcones y palomas. Los de los palcos, a palos. Palos desde los palcos, verbales sí, pero no a bofetada limpia. Pero casi.
Pues en esta semana hay de todo. El doctor ENRIQUE CRESPO, peso pesado de la Sociedad Española de Cirugía Taurina, dijo: “MORALZARZAL tiene que llenarse este sábado por el futuro de la cirugía taurina”. Plaza modesta y con aforo modesto. Parecía poco para celebrar un festival a beneficio de una sociedad a cuyos miembros, cirujanos taurinos, deben la vida tantos toreros. Pues bien, el principal objetivo era llenarla. Pero no : hablan de tres cuartos o dos tercios y algún otro “informador”, ni pío, pero da el apasionante dato de los pinchazos y descabellos.
Un músico callejero. Un virtuoso. Un artista. No llena estadios multitudinarios. No dispara el precio de la reventa. Puede ser que no haya tenido suerte. Quizá no la haya buscado. Pero, si se es capaz de escucharle, su música eriza la piel porque toca el alma con cada acorde. Viéndole recordé a muchos toreros buenos que no llegaron a donde se presuponía. Que injusto es el arte, y la vida.