Ha sido, sin lugar a dudas, uno de los acontecimientos de la feria de San Isidro. Una de esas tardes que quedan en la memoria y que se recuerdan toda la vida. Uno de esos momentos que no se olvidan y que hacen grande la tauromaquia y... al autor de la hazaña, que, aunque parezca mentira, más de treinta años después de haber iniciado su carrera, sigue creciendo y demostrando la misma ilusión y las mismas ganas que dejó ver una ya lejana tarde de agosto de 1986 en Baeza. Bueno, ilusión, ganas... y muchas más cosas que han hecho de Ponce un torero que marca una época.






