La inesperada cogida de Morante de la Puebla y Roca Rey en Sevilla ha sacudido los cimientos del toreo, generando una mezcla de impacto mediático, preocupación y oportunidades latentes. La ausencia temporal de dos figuras capitales no sólo altera carteles y taquillas, sino que abre un debate ineludible sobre el relevo, la meritocracia y el futuro inmediato de la tauromaquia.






