La cuarta, la del "clavel". Así se llamaban las corridas que acaparaban la atención, no solo de los aficionados si no también de la sociedad de alta cuna y baja cama (Cecilia). La jet a los toros!!! Y así fue ayer en la cuarta de la Magdalena. Gente guapa dicen unos; habrá que poner en cuarentena lo de guapa, porque muy bien no se sabe el por qué del apelativo. En fin...Y gentes venidas de otras latitudes peninsulares...y todavía españolas. Por ejemplo, ayer a nuestra derecha había un grupo de personas, ya maduritas, en el que dos rubias parecían llevar la batuta, que por gestos y comentarios parecía que sabían de qué iba el asunto del ruedo. Detalle: El Juli le cortó las dos orejas al primero de la tarde y al dar la vuelta al ruedo, a la altura del grupito en cuestión, ambas rubias maduritas/maduras se levantaron y con una vehemencia sin disimulos le decían a El Juli que ¡nones! con gestos bien visibles. Sabrían ellas lo que manifestaban, claro. Lo cierto es que le negaron al torero la recompensa que había obtenido por su faena a ese toro primero de la tarde del clavel. Esta tarde, la quinta. Y una quinta con regalo especial: la vuelta de los toros de Victorino Martín a Castellón. Esta plaza, y esta ciudad, siempre fueron un feudo muy particular del recientemente fallecido Victorino. No había Magdalena que se sintiese a gusto sin una corrida de aquel al que un día bautizaron …






