Ahora, repito, parada y fonda. Parada hoy martes, pero mañana regresa la actividad taurina y, además, con la presencia del alumno de L’Escola Jordio Pérez. Ojo a este chaval: desparpajo, frescura, decisión, no se aparta de lo clásico…condiciones haylas. Veremos que pasa.
Los caballos siempre han gustado en Castellón. Las gentes del Maestrazgo son aficionadas y saben de caballos. Este festejo no falta en ninguna feria que se digne, aunque también es cierto que no todos los que se anuncian son dignos de estas dignas ferias. Vale! Pedimos renovación en el escalafón superior, pues va siendo hora que con el rejoneo suceda lo mismo. Se repiten ternas, nombres ya pasados de moda y en momentos bajos. Las influencias hacen de las suyas. Y, mientras, otros viéndolas venir desde sus aposentos. Ayer, sin ir más lejos, el lusitano Rui Fernandes, ya en horas bajas, suplió a Andy Cartagena. Sustitución incomprensible. Por los tendidos corría el rumor de que su contratación obedecía a honorarios muy baratos, más que cualquier otro caballero andante. Lástima de ocasión perdida para haber incluido a gente nueva, como el albaceteño Juan Manuel Munera o una compatriota del propio Rui, Ana Rita. Esta rejoneadora tiene una capacidad artística que a más de uno y una (por muy francesa que sea y mantenga apoyos fácticos), pondría sobre las cuerdas. Pero por el momento sigue en el banquillo de los suplentes. A la espera de la oportunidad luminosa.
Me acabo de enterar que el ayuntamiento de Valencia ha denegado los permisos para instalar los camiones de las unidades móviles en la calle Castellón, como siempre ha sucedido. Las Fallas las televisaba la plataforma Movistar Plus, y puede acabar todo por el aire. Desde el ayuntamiento, según leo la noticia en El Mundo, se arguye que la solicitud llegó tarde. Y desde la plataforma televisaba se argumenta que todo estaba en regla. Una vez más, los caciques de Compromís violan los derechos de miles de ciudadanos. Ya tienen en sus mochilas prohibiciones hacia el bou al carrer, y ahora despegan con este otro ramalazo dictatorial con excusas banales que nadie en su sano juicio puede comprender. Esa terna compuesta por Ribó, Galiana y Tello, más el sobresaliente de espada Grezzi (o como se escriba), campan por sus fueros sin atender a una parte de la ciudadanía que, aunque tenga sentimientos y gustos distintos, también tiene sus derechos adquiridos como cumplidores de la ley ciudadana. Veremos en qué acaba el asunto, pero, entre otras cosas, esa última decisión del consitorio no solo va en contra de una buena parte de los ciudadanos, sino que también impide que Valencia sea un escaparate universal en el que se da a conocer, además, su cultura, gastronomía, arte…
No voy más. Pero seguiré en ello si hace falta. Al final me he puesto serio, pero…









