Primera de La Magdalena 2018. Y primera puerta grande. Pero no se trata de entrar en detalles del festejo,que para eso está quien debe estar en estas mismas páginas. Así que vayamos a otra cosa, mariposa.
Castellón y su Magdalena tiene su encanto, como imagino otras plazas y otras ferias. Pero uno, que conoce bien esta plaza y esta Feria, le tiene especial cariño. Abre, suele ser, la temporada; es un viaje agradable, bien sea en el de cercanías de Renfe, o bien en el coche junto a Paco Delgado y a los sones bien sonoros de El Burro que Sopla…¡que se entere todo el mundo! La vuelta ya es otra cosa. Las prisas por llegar pronto a Valencia y enviar la crónica, otra vez en coche o en el tren. Y eso que ahora con los ordenadores portátiles la cosa ha cambiado de raíz, no es como antes. Ayer, por ejemplo, había prisa especial por salir de Castellón: había que llegar a tiempo a Mestalla (Valencia-Betis), así que la crónica también debía salir lo antes posible. Y salió a su debido tiempo. Y llegué a Mestalla, aunque con seis minutos de partido comenzado. Por cierto, uno se llegó al campo con sus trebejos de trabajo, es decir, el ordanador portátil. Y cuál fue mi sorpresa que, tras pasar sin problemas por el cordón policial, me pararon los empleados del Valencia para decirme que no podía entrar con la bolsa y el ordenador. Vaya hombre! Así que me requisaron el bulto, me dieron un recibo y me remitieron al final del partido a la oficina de consigna del propio campo. Igual pensaban que en un cabreo momentáneo era capaz de lanzar a la cancha la bolsa con ordenador incluido y todo. ¡Vale ya! No hubo para más. Al final del partido (2-0) recogí el ordenador en la consigna, por cierto con mucha gente esperando recuperar enseres, y hasta me dio tiempo de subirme al último Metro camino de Marítim-Serrería. No me parece mal tanto celo en no dejar entrar al graderío bultos ¿peligrosos?, la duda que tengo es sí pensaban de verdad que era capaz de tirar al césped mi flamante ordenador, estrenado, precisamente, en esta Magdalena. La próxima vez veremos como me las arreglo.









