De tot un poc: La corrida del clavel y el regreso de Victorino

La cuarta, la del “clavel”. Así se llamaban las corridas que acaparaban la atención, no solo de los aficionados si no también de la sociedad de alta cuna y baja cama (Cecilia). La jet a los toros!!! Y así fue ayer en la cuarta de la Magdalena. Gente guapa dicen unos; habrá que poner en cuarentena lo de guapa, porque muy bien no se sabe el por qué del apelativo. En fin…Y gentes venidas de otras latitudes peninsulares…y todavía españolas. Por ejemplo, ayer a nuestra derecha había un grupo de personas, ya maduritas, en el que dos rubias parecían llevar la batuta, que por gestos y comentarios parecía que sabían de qué iba el asunto del ruedo. Detalle: El Juli le cortó las dos orejas al primero de la tarde y al dar la vuelta al ruedo, a la altura del grupito en cuestión, ambas rubias maduritas/maduras se levantaron y con una vehemencia sin disimulos le decían a El Juli que ¡nones! con gestos bien visibles. Sabrían ellas lo que manifestaban, claro. Lo cierto es que le negaron al torero la recompensa que había obtenido por su faena a ese toro primero de la tarde del clavel.

Esta tarde, la quinta. Y una quinta con regalo especial: la vuelta de los toros de Victorino Martín a Castellón. Esta plaza, y esta ciudad, siempre fueron un feudo muy particular del recientemente fallecido Victorino. No había Magdalena que se sintiese a gusto sin una corrida de aquel al que un día bautizaron como el “paleto de Galapagar” (si, si…paleto…de eso nada, pero bueno…). Victorino no se concebía sin Castellón y Castellón tampoco sin Victorino; algo como el Greco y Toledo, por entendernos, a lo mejor. Incluso aquella relación fue más allá del asunto meramente taurino. Victorino enlazó sentimentalmente con esta ciudad al casarse con una castellonense de “aquí te espero Baldomero”: Merche. Ayer la vi al entrar a la plaza. Simpática y agradable como siempre. Recordamos viejos tiempos, que ya no volverán. Con la sonrisa siempre por bandera, como antaño. Y ella, bien puesta, como siempre. Sin un detalle por subrayar. Llevaba un clavel en la diestra, seguramente para arrojarla al torero que se lo mereciera. La “corrida del clavel”, claro.

(En la foto, los toros de Victorino que se juegan esta tarde en Castellón

Nació en Valencia en 1950.
De 1993, sigue en la actualidad en formato digital. Diario “El País”.

De 2002, sigue en la actualidad. Corresponsal taurino en la Comunitat Valenciana.

Ha escrito los libros “Memoria de Luces”, trilogía, historia de la plaza de toros de Valencia (1857 a 2000). “Antología poética de Rafael Duyos”, semblanza biográfica, (Diputación de Valencia, 2009); Colección “Mestres/Maestros” (Diputación de Valencias), seis volúmenes sobre las figuras del toreo valenciano, junto a Pepe Luis Benlloch. “El espacio y sus personajes” (Diputación de Valencia, 1997), multidisciplinar; “150 años de la plaza de toros de Valencia” (Diputación de Valencia, 2009), multidisciplinar; “Manuel Granero, una leyenda” (Diputación de Valencia, catálogo 2022, con motivo de la exposición del mismo título de la que fue comisario. “Historia de la Feria taurina de Fallas” (Diputación de Valencia / Avance Taurino, catálogo, 2014), exposición comisariada junto a Paco Delgado; “25 años de Avance Taurino” (Avance de Publicidad). “La huella escrita”, 40 años de periodismo taurino (Avance de Publicidad).

Artículos y colaboraciones en distintas publicaciones de ámbito público y privado, libros de fiestas (Libro Oficial de la Semana Santa Marinera de Valencia), etc.

Charlas, coloquios, conferencias, mesas redondas, en distintos puntos de la geografía española.

Presentador de eventos: conciertos de música y otros. Autor de diversos prólogos de libros de temática variada.

Miembro asociado de la Unió de Periodistes Valencians, con el número 123.