Presidentes de ahora; presidentes de antes Me da por ahí, a las pruebas me remito de estos primeros festejos falleros, que en el palco de la plaza de Valencia se ha instalado la cordura y el rigor que se exige en una plaza de primera. Llevamos cuatro festejos de abono, se han cortado seis orejas pero que en otros tiempos, y no tan lejanos, se hubieran multiplicado por dos. Y no es que el palco actual sea rácano, es que si se quiere dar categoría a la plaza hay que ser, al menos, riguroso. En esta plaza (también en la mayoría, no se engañen) se han concedido trofeos de feria barata que no han tenido transcendencia alguna. En estas Fallas también se han pedido orejas sin ton ni son. Además, no es que parezca, es que hay gente que las pide sin tener ni idea de lo que hace. Vamos, que van a la plaza ya dispuestos a pedir orejas pase lo que pase. Por costumbre. Y, luego, pasa lo que pasa con esos trofeos, que no van a ninguna parte. Por eso las orejas cortadas hasta ahora en esta Feria, suenan bien y tienen peso. A nadie se le ha “robado una puerta grande”, ni mucho menos. Salir a hombros de esta plaza debe cotizarse siempre al alza. Los ejemplos de no tan pasado tiempo demuestran que, por ejemplo, las orejas de paisanaje no van a ninguna parte. Ni tan siquiera al olvido, porque la memoria las recuerda y …





