Escuchar hablar de toros en un medio público de transporte suena raro, no es normal, vamos. En mi trayecto de Metro Serrería-Xátiva, que es el mismo que utilizo para ir a Mestalla, hay una declaración de asistencia al partido por los atuendos, camisetas, bufandas, pero no solo por eso. También por las conversaciones, que versan, obviamente, de si va a jugar este o aquel otro, que si el árbitro, que si el entrenador o que si el equipo rival es lo que sea y más...Sin embargo, no se detecta en días de toros, sobre todo por Fallas y en Feria de Julio, los que llevan destino a la plaza de toros. O, en algunos casos, sí. Ayer por ejemplo, me sorprendieron tres chavales jóvenes, no pasaban de la treintena, con pequeña mochila sobre sus espaldas, que de pronto les escucho decir “hoy Román tiene una buena oportunidad”. Oído lo cual, me puse en guardia por si había entendido mal. Pero no. La conversación siguió en términos taurinos y uno de ellos, el más bajito, también el más locuaz, suelta: “a mi lo que me preocupa de esta tarde son los toros, lo de Juan Pedro Domecq tiene mal fario en esta plaza”. Vaya premonición del joven, cuya preocupación previa se convirtió al cabo de unas horas en triste realidad. Ayer me fijé en los posibles “clientes” de la plaza, observé y pronostiqué si iban o no a los toros. Bueno, pues, a la salida del Metro los vi enfilar hacia …






