Una desencajonada como en los viejos tiempos

La desencajonada de ayer recordó a los mejores tiempos de la misma. Cuando se trataba de un espectáculo de masas, que llenaba la plaza hasta las banderas y producía entre los asistentes verdadero entusiasmo. La de anoche fue de aquellas ya lejanas. Lleno total en tendidos y prácticamente en las nayas, a pesar de la lucha contra el bochorno y la humedad de la noche valenciana. Pero no importó. La gente se vino provista de un arsenal de bebida y comida para combatir el calor y, de paso, la espera. Porque casi tres horas antes del inicio, las colas ante las puertas de acceso al coso eran evidentes. Tanto, que la acera de la calle Xátiva que da a la plaza se puso intransitable. A la hora de abrir las puertas, las propias colas se confundían unas con otras. Un caos deseado. La expectación por todo lo alto.

Pero no solo al reclamo d ella desencajonada se llenó la plaza. Ayudó, y mucho y de forma definitiva, el nuncio para la segunda parte del programa la actuación de los recortadores. La gente de los pueblos cercanos, donde el “bou al carrer” forma parte de sus vidas, fue la que en verdad llenó la plaza. Reconocimiento justo y necesario. En realidad se anunciaron dos espectáculos my del agrado del personal y cuando la oferta está de acuerdo con la demanda, el resultado es el que es: plaza llena, ambiente extraordinario y todo el mundo contento. La fórmula de los recortadores debería hacer reflexionar a los empresarios. Igual la tauromaquia en si necesita de ideas nuevas para salvar su supervivencia y la de incluir a recortadores en corridas de toros y novilladas, puede ser el revulsivo que necesita de cara a la taquilla. La popularidad de los recortadores es indiscutible. Piénsenlo empresarios, productores y organizadores del sector.

Por cierto, previo al espectáculo citado, el Secretario Autonómico de Seguridad y Emergencias, José María Ángel (gran defensor de la tauromaquia), convocó a una recepción (con “picaeta” incluida) en la sala de autoridades de la plaza. Uno se acercó por cortesía, pero no pasé de la puerta. La sala, que por cierto es de un aforo limitado, estaba abarrotada. Moverse entre tanta multitud solo podía ser a base de empujones. Y todos a dos carrillos, meneando el bigote (quien lo tuviera) en medio de un murmullo imposible de descifrar cualquier conversación. No sé a quien estaba dirigida la convocatoria, pero desde luego creo que se fue de las manos. Me contaron después, que la “picaeta” estaba de lujo. No lo pude comprobar…pero me lo creo.

Vicente Sobrino

Nació en Valencia en 1950.
De 1993, sigue en la actualidad en formato digital. Diario “El País”.

De 2002, sigue en la actualidad. Corresponsal taurino en la Comunitat Valenciana.

Ha escrito los libros “Memoria de Luces”, trilogía, historia de la plaza de toros de Valencia (1857 a 2000). “Antología poética de Rafael Duyos”, semblanza biográfica, (Diputación de Valencia, 2009); Colección “Mestres/Maestros” (Diputación de Valencias), seis volúmenes sobre las figuras del toreo valenciano, junto a Pepe Luis Benlloch. “El espacio y sus personajes” (Diputación de Valencia, 1997), multidisciplinar; “150 años de la plaza de toros de Valencia” (Diputación de Valencia, 2009), multidisciplinar; “Manuel Granero, una leyenda” (Diputación de Valencia, catálogo 2022, con motivo de la exposición del mismo título de la que fue comisario. “Historia de la Feria taurina de Fallas” (Diputación de Valencia / Avance Taurino, catálogo, 2014), exposición comisariada junto a Paco Delgado; “25 años de Avance Taurino” (Avance de Publicidad). “La huella escrita”, 40 años de periodismo taurino (Avance de Publicidad).

Artículos y colaboraciones en distintas publicaciones de ámbito público y privado, libros de fiestas (Libro Oficial de la Semana Santa Marinera de Valencia), etc.

Charlas, coloquios, conferencias, mesas redondas, en distintos puntos de la geografía española.

Presentador de eventos: conciertos de música y otros. Autor de diversos prólogos de libros de temática variada.

Miembro asociado de la Unió de Periodistes Valencians, con el número 123.