Con un lleno histórico, se celebró la desencajonada de las corridas de toros anunciadas para viernes, sábado y domingo. La primera en saltar al ruedo fue la corrida de Juan Pedro Domecq, variada de pelaje, que viene muy bien presentada. Toros hondos y bien armados. Muy igualada también, algo que en los tiempos que corren no es muy habitual. Sin duda es la corrida de Juan Pedro Domecq mejor presentada de los últimos tiempos en Valencia, donde ha dejado mucho que desear tanto en aspecto como en juego. Será lidiada el viernes 21 por Morante de la Puebla, El Juli y el valenciano Román, que sustituye al todavía no recuperado de su operación José María Manzanares.
Por contra, el lote de toros enviado por los Hermanos García Jiménez presenta una gran desigualdad. Se juntan toros correctos con otros que llegan muy justos de trapío y que pueden tener problemas a la hora del reconocimiento. Se barrunta con ellos baile de corrales. Corrida programada para el sábado 22, con Talavante, Cayetano y Roca Rey en el cartel.
Por último se desencajonó la corrida de Miura. Y con ella vino el espectáculo. Los tres primeros toros que salieron se enzarzaron entre ellos en una pelea tremenda. Uno de ellos quedó inerme en la arena, con la impresión de haber salido seriamente lesionado del envite. Pero una vez retirados los otros dos, el toro se levantó y marchó por su propio pie a los corrales. El ganadero Antonio Miura ha manifestado esta misma mañana que dicho astado se ha recuperado totalmente. Para evitar mas incidentes de este tipo, que pudieran descalabrar la corrida, se decidió desencajonar los tres toros restante de forma individual. La medida no fue acogida con agrado por la gente, pero era de todo lógica dado los antecedentes. En conjunto se trata de una corrida muy en el tipo de la casa: altos, agalgados, finos de cabos y con mucha plaza. Además de ser un lote muy variado de pelaje. Una corrida de Miura que en cuanto presencia cumple con las expectativas.
Vicente Sobrino









