Pues va a acabar “Tardes de soledad” como acaban casi todas las cosas en España, discutidas y acaloradamente, incluídas las películas, lo que en esta ocasión no puede venir más a cuento. De la genialidad y la exaltación al rechazo.
Pues va a acabar “Tardes de soledad” como acaban casi todas las cosas en España, discutidas y acaloradamente, incluídas las películas, lo que en esta ocasión no puede venir más a cuento. De la genialidad y la exaltación al rechazo.
La locura en Zaragoza no cesa. Parece que todos están empeñados, principalmente los responsables de la plaza, políticos sin cabeza, en que no haya Feria de San Jorge, en abril, si pensamos que ya estamos en marzo y lo que queda para que haya empresa, si hay. El último absurdo lo protagoniza Alberto García, aspirante a ser empresario, por lo que parece que aceptó el pliego, pero ahora lo denuncia, por lo que parece que no lo acepta. Áteme esa mosca por el rabo señor García.
Hay dos grupos: en las que los aficionados organizan actividades para que siga viva la llama del toreo y que se diferencian porque unas tienen plazas de toros y otras aspiran a tenerla. Actitudes positivas ambas. Y el otro grupo es las que no, las que pasan o están decididamente en contra de la tauromaquia, como el último caso de Vitoria, todo un crimen taurino contra una feria histórica.
Tras la muerte hace años de la feria vitoriana de la Virgen Blanca en la que enterraron a los blusas y a la afición de la tercera capital vasca, ahora matan definitivamente la plaza y la reforman para que no pueda haber nunca más toros. Suprimida del mapa español. Vamos hacia toda velocidad a la antiEspaña, nación que fue España y ahora es ya Expaña. Y con mala saña. Con muchos gatos en la barriga. ¿Cómo se ha podido pasar de aquel esplendor a esta ruina?. Los “demócratas” venenosos.
Lo de Zaragoza se las trae. Lo único comprensible es la denuncia de tantos empresarios en ANOET a un pliego que consideran desquiciado. Y también hay que asumir que, como buenos baturros, erre que erre, sigan empecinados en el error los responsables del dichoso pliego, pese a tantas opiniones cualificadas en contra.
Más y más líos o situaciones incomprensibles. Es imposible entender a esta sociedad que perdió la cabeza casi del todo tras la pandemia. Hace tiempo que desistí de hacerlo.