Normalidad en la temporada con la pareja de figuras a lo suyo, Talavante haciendo pinitos y los triunfadores de ahora que van detrás siguen triunfando con la complacencia y aprobación de la actual afición y sus tragaderas.
Normalidad en la temporada con la pareja de figuras a lo suyo, Talavante haciendo pinitos y los triunfadores de ahora que van detrás siguen triunfando con la complacencia y aprobación de la actual afición y sus tragaderas.
Llega julio con avalancha de transmisiones en directo de festejos televisivos, moda desde que empezó la temporada y que ya viene de temporadas anteriores. Moda positiva y bienvenida, que se ancla con una moda histórica española, que es la de pasar del todo a la nada y viceversa. Pero eso es España.
Sigue el caso raro de EL CID que en ALICANTE se salió otra vez en esta su última etapa ni pagada ni valorada. De vez en cuando la arma, tiene un nivel medio muy alto de calidad pero apenas torea y en carteles de medio fuste mientras que hay vulgaridades mucho más anunciadas, pero la carrera de MANUEL JESÚS siempre ha sido equivocada incluso en sus momentos más dulces de MADRID donde toreó al natural como el mejor de los últimos 70 años, con PACO CAMINO, los dos más destacados con la izquierda.
Pasada ya la locura de San Isidro, con las masas casi asaltando las taquillas -clásicas y virtuales- de Las Ventas, fenómeno que va a más y que no se había producido nunca. ¿Inexplicable?. Se han dado varias explicaciones y alguna será la verdadera porque la masa pagaba las entradas más caras que hace años incluso con algunos carteles que tenían poquísimo interés.
Pues este SAN ISIDRO tan raro y sorprendente, no podía acabar bien y no lo hizo en la de la BENEFICENCIA, con lluvia a granel y tormenta. Y el público yéndose a toda velocidad de los tendidos. Tampoco estuvo el REY, siempre presente, ni nadie en el palco de la familia real.
Avisos, avisos y más avisos. Y lo repito tres veces que es el número horrible para mandar el toro al corral y que el matador se vaya con la cabeza gacha -¿o ya no?- para el burladero. Muchos avisos. Muchísimos.