Suele haber, como siempre, brindis buenos, vulgares, emocionantes, protocolarios, oportunos, agradecidos, cortos, largos... De todo. Ahora se está intensificando una costumbre de brindar en pleno ruedo a los que van vestidos de paisano cuando el brindador se empeña en sacar del callejón y a veces también hacerles bajar del tendido y plantarlos en la arena para ofrecerles el discurso, la montera y el detalle de cariño y/o reconocimiento que eso significa.






