Está bien y es justo y casi necesario, por todo el bien que le ha hecho al toreo, la locura por Morante por su 2025 y sobre todo por su final del 12 de octubre en Madrid. Morante ha sido otro, y magnífico, desde la pandemia. Se echó el toreo a las espaldas tras un año de Ponce y ha resultado todo extraordinario en su carrera. Faltaba lo del día del Pilar en Madrid quitándose la coleta en un adiós doloroso y la nueva e inenarrable salida a hombros.






