Qué poco claro es el mundo del toro, que estos días, como siempre, no contesta ni aclara preguntas fundamentales, interesantes o de actualidad o simplemente curiosas o inesperadas:
Qué poco claro es el mundo del toro, que estos días, como siempre, no contesta ni aclara preguntas fundamentales, interesantes o de actualidad o simplemente curiosas o inesperadas:
Pues pueden pasar 4 cosas, al menos, que diría Perogrullo:
Se veía venir. La suerte o el milagro con tantas cogidas, ilesas, de MORANTE se acabó en Pontevedra.
Tema peliagudo porque hay más jurados taurinos que moscas en el verano. Nadie ha hecho una estadística de cuantos son pero los hay en cantidad. Y lo mejor, si son para bien, es que cada año hay más peñas o entidades que los crean.
El taurinismo-in, el de puertas para adentro, es oscurísimo. Nada se sabe, nadie dice nada. Se concreta en rumorología pura. Nadie habla de lo que gana, ni de su estrategia, ni por qué torea con éste y no con el otro. En cambio, en el fútbol nos enteramos de cuánto se embolsa diariamente un futbolista famoso con contrato impresionante y cómo se lleva, o no se lleva, con el entrenador o los compañeros. Todo. En el toreo, nada. Y además hay muy pocos programas para poder contarlo mientras que en los deportes son miles.
Todos los de Pamplona. Más de 60 años. Sin fallar ni uno. Ni uno. Presencialmente o en la televisión. Es mi caso. Seré una de las personas récord de espectador de encierros pamplonicas.