Sí, las tres circunstancias. Brillante porque hubo muchas cosas buenas. Positivo, porque aumentó la afición. Y, gracias a Dios, raro porque coincidieron situaciones que no se daban en años y que va a ser muy difícil que se repitan.
Sí, las tres circunstancias. Brillante porque hubo muchas cosas buenas. Positivo, porque aumentó la afición. Y, gracias a Dios, raro porque coincidieron situaciones que no se daban en años y que va a ser muy difícil que se repitan.
Mientras la “Iglesia Taurina” santifica a MORANTE sin ni siquiera pasar por beato, lo que se dice “santo súbito”, coincide un día de multiretiros del toreo. A la vez, MORANTE, FERNANDO ROBLEÑO y FLORITO y en la misma plaza. Y hasta se suma por su parte JAVIER CASTAÑO.
Está bien y es justo y casi necesario, por todo el bien que le ha hecho al toreo, la locura por Morante por su 2025 y sobre todo por su final del 12 de octubre en Madrid. Morante ha sido otro, y magnífico, desde la pandemia. Se echó el toreo a las espaldas tras un año de Ponce y ha resultado todo extraordinario en su carrera. Faltaba lo del día del Pilar en Madrid quitándose la coleta en un adiós doloroso y la nueva e inenarrable salida a hombros.
Lo de Morante en Madrid, mucha tela que cortar...
Los o el del arte, Morante. En este 2025 han ocurrido varios cambios muy positivos para la tauromaquia o simplemente cambios sorpresa. Uno de ellos es quién manda: los del valor o los del arte. Siempre se ha dicho, y parecía un dogma torero: “los del valor, a mandar, y los del arte, a acompañar”.
Pues nadie explica la razón por la que TELEMADRID no televisa la feria y ha dejado a muchos con dos, o tres, palmos de narices esperando ser tan felices como en SAN ISIDRO. Y lo hace con un par de narices.