Una de las mayores satisfacciones que Manolo Vázquez confiesa haber recibido como torero, es la calificación que el genial Juan Belmonte realizó sobre una de sus faenas.
Una de las mayores satisfacciones que Manolo Vázquez confiesa haber recibido como torero, es la calificación que el genial Juan Belmonte realizó sobre una de sus faenas.
EEHay momentos en que todo se pone negro. Mi admirado Ángel Luis Bienvenida, me lo contó personalmente una noche entrañable, en la que la intendencia, supo estar a la altura de las circunstancias en el bien regado yantar.
La cogida e incluso la cornada, definen en ocasiones el ingenio y el humor de los toreros.
Ya sé que barro para casa. Soy consciente de ello. Pero también opino que no sería justo silenciarlo. El "Barca nova y bon vent" de mi colega, y sin embargo amigo, Vicente Sobrino en el último número de Avance Taurino no tiene desperdicio. Lo suscribo plenamente.
No siempre la cogida acaba de forma dramática. Pepe Carbonell recuerda, hasta con agrado, un percance.
Después de la cornada, llega la convalecencia, donde el torero reflexiona y adquiere fuerzas para resistir y volver de nuevo a la lucha.