Algunos espectadores, en las plazas de toros, prefieren desgraciadamente, a la hora de juzgar la labor de un torero, la descalificación personal.
Algunos espectadores, en las plazas de toros, prefieren desgraciadamente, a la hora de juzgar la labor de un torero, la descalificación personal.
Hay muchas maneras de meterse con los toreros. Por ejemplo. Emilio Ortuño "Jumillano", fue increpado en la Monumental de México por una mala actuación de esta manera, sumamente irónica.
Santiago Martín "El Viti", es de los que siempre han preferido rememorar las cosas positivas.
Es curioso, y sorprendente, que alguien ajeno a la lidia persiga a los toreros hasta en el callejón para incitarles a que no se arrimen. Esta curiosa situación la vivió Victoriano de la Serna Ernst, hijo de Victoriano de la Serna.
No son pocas las veces que sucede. Un espectador se enfada con un torero y éste termina convenciéndole y haciéndole aplaudir a rabiar.
Muchos matadores guardan como oro en paño algunas de sus hazañas en los ruedos, donde después de una desafortunada actuación la cosa termina de una manera graciosa.