El asunto taurino parece haber derivado en qué inquilino de la Moncloa le ofrece apoyo o le pone trabas, y no es eso. En realidad el fondo debería limitarse a que los gobernantes cumplieran las leyes y la Constitución que prometieron al aceptar sus cargos y a que los toros gozaran siempre del mismo trato, independientemente de quién esté al mando.






