Que los tendidos de las plazas de toros se ocupen a la mitad de su aforo podía verse de forma negativa antes de la pandemia pero positiva durante el Estado de Alarma. Que prospere una ley que pretende prohibir la libre entrada de menores de 18 años en recintos taurinos sólo puede verse de mala manera, y que el sector no se pronuncie al respecto peor.






