Dicen que alcanzar el estatus de figura del toreo es prácticamente imposible, y es cierto, pero también es verdad que llegar a ser ganadero de ferias es casi un milagro. Hay que tener una afición desmesurada, infinitas ganas de trabajar y mucho dinero para invertir, y aún así es necesario tener la suerte de cara. Y si la finca está en Castellón, todo parece complicarse aún más. Daniel Ramos lucha contra todas las adversidades en su tierra de Borriol con el sueño de ver a sus ejemplares “embistiendo hasta el final”.






