La verdad de la calle. Artículo de Carlos Bueno

La gente de la calle, de la tauromaquia popular, sigue triunfando en lo suyo. La organización de “bous al carrer” sigue siendo un modelo que, con evidentes matices, podrían seguir los empresarios profesionales para hacer que el toreo llegue con más fuerza al aficionado, verdadero sustento de los toros.

 

 

De nuevo quedé sorprendido. Una vez más la gente del toro de la calle -bou al carrer en la Comunidad Valenciana- dio una lección de organización exitosa de este tipo de tauromaquia popular. El pasado fin de semana estuve en la localidad castellonense de Vall d’Uixó viendo la suelta vespertina de dos toros y la embolada nocturna de un tercero. Magnífico sobre todo el juego del primero, un Jandilla de preciosa estampa sevillana. Pero por encima del buen comportamiento general de los ejemplares y de su excelente presentación, lo que me sigue maravillando es el poder de convocatoria que el toro tiene en la calle.

 

En el barrio de San Vicente de La Vall, cuyos festeros se encargaban de la fiesta, no cabía un alfiler a pesar de que en el pueblo colindante de Xilxes también había toros. El ambiente era inmejorable, dentro y fuera del recinto. Los participantes hicieron gala de sus aptitudes siempre con un respeto hacia el astado exquisito. No se abusa de él en ningún momento, se acondicionan los tramos más delicados para sus pezuñas con arena dándole todas las ventajas, los herrajes de las bolas están hechos de un material que no transmite calor al cuerno… Es, sin duda, la fiesta del toro venerado, aunque eso haya quien no lo quiera entender.

 

Entre el espectáculo de la tarde y el de la noche los vecinos sacaron sus mesas a la calle para cenar en hermandad con sus invitados. En algunas casas había familias que se volvían a encontrar después de la pasada Navidad y no volverán a verse hasta la próxima. Nadie hablaba de dinero a pesar de las fortunas que se pagan por los toros y que salen del esforzado bolsillo de peñistas y vecinos. Hasta 140 toros han llegado a saltar a las calles de Vall d’Uixó en un solo año. 140 toros cerriles, con hierros de prestigio, sin contar los de ganaderías autóctonas. Sí, el bolsillo popular es tremendamente esforzado, y sin embargo la afición no decae.

 

Que nadie mire el bou al carrer como al hermano pequeño de la tauromaquia. Cuidado porque sigue dando lecciones de buen hacer. Tomen nota los que se consideran profesionales de la plaza. ¿El secreto? Dar a los aficionados lo que los aficionados quieren. Dejarles participar, opinar y tener en cuenta sus inquietudes. Sacar el toro íntegro y que la verdad propicie la emoción que quien paga anhela, como en la calle. No parece tan difícil.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».