Seria corrida de Araúz de Roble no suficientemente aprovechada por la terna.
Las Ventas, 28 de abril.
Tres cuartos de entrada.
Toros de Araúz de Robles.
Curro Díaz, silencio y ovación.
David de Miranda, silencio y ovación.
Juan Pedro García “Calerito“, que confirma alternativa, ovación y silencio.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Philippe Gil Mir
Toros de Araúz de Robles para Curro Díaz, David de Miranda y Calerito en el sexto festejo de la temporada en Las Ventas. Cartel atractivo y astados serios, con presencia, juego diverso, fuerza justa y casta ante los que había que demostrar mando. No aprovechó la terna todo lo que llevaban dentro, no terminaron de domeñar el picante que exhibieron salvo Curro Díaz quien aguantó con quietud a su segundo en una labor de entrega, oficio y asentamiento de pies, positivamente valorada en los tendidos. Calerito confirmó con el mejor toro de la tarde y los nervios acompañados de una desigual labor incidieron negativamente, no encontrando suficiente aprobación en el público. David de Miranda no estuvo todo lo dispuesto que el toro requirió y en el otro que apenas transmitió la movilidad fue escasa.
Abrió tarde Calerito con el de la confirmación al que saludó por verónicas de buena factura, estirándose, ganando terreno hasta el tercio y rematando con una templada y acompasada media. Vistoso fue su galleo llevándolo por chicuelinas al caballo. Brindó al público, inició de rodillas junto a tablas con dos pases cambiados y un sentido remate en pie con el de pecho. El toro tuvo casta y en las series siguientes en el tercio Calerito no mandó suficiente. El temple no terminó de aparecer y tuvo que rectificar terrenos para ligar la continuidad de las tandas. Por la izquierda y de frente reunió dos abrochados con un meritorio pase de pecho. El que cerró plaza fue tardo en el capote, midió, embistió y regateó. Calerito tragó valerosamente. En la muleta fue manso, descastado y dio arreones. Enseguida comenzó a soltar la cara pero aún así se puso en el sitio y por el derecho ligó una importante serie, a media altura, que conectó con el tendido.
Curro Díaz saludó a su primero con cinco templadas verónicas y una artística media. En el caballo empezó a blandear y el Presidente no accedió a las peticiones para que fuera devuelto. En la muleta la flojera fue a más imposibilitando la lidia. Abrevió. Asentado y decidido saludó al segundo con seis vibrantes verónicas y una excelente media. Brindó al público. Con la muleta plantó las zapatillas en el tercio junto a la raya y se lo pasó por ambos pitones, no saliendo los muletazos con la limpieza deseada por el molesto punteo del astado. Bajó la mano para corregir el defecto y en varios pases lo consiguió y ligó. Aunque acudió pronto y con fijeza el soltado de cara, al final del muletazo, impidió el lucimiento en la faena pero la firmeza y entrega llegó al respetable.
David de Miranda se lució en un sentido quite por gaoneras con una artística revolera de remate. Con la muleta aprovechó el desplazamiento y en el centro del ruedo lo llevó largo, ligando muletazos en varias series pero sin el sosiego necesario, por la casta, y las tandas resultaron carentes de mando suficiente para someter los embroques. Manso y deslucido resultó su segundo ante el que lo intentó de muleta en el tercio y la justeza de fuerza, escaso recorrido y carencia de transmisión impidió que la faena remontara. Toreando con la izquierda fue empitonado cayendo al suelo y afortunadamente el toro no hizo por él. Finalizó con unas arriesgadas bernadinas.









