Sorpresa al menos. Resulta que la tele nos mostraba el cartel de NO HAY BILLETES PARA HOY (NHB) y después lo repetían triunfalmente, no era para menos, los locutores de Telemadrid un día tras otro, hasta 16 nada menos, el pasado San Isidro. Pero no, la plaza no estaba llena. Había huecos sobre todo en las andanadas de sol y hasta en alguna grada. ¿Qué pasa: todo vendido o no?.
San Fermín es mucho más que el encierro. Es una fiesta, un acontecimiento mundial que gira en torno al toro. El toro es el centro de todo. Sin toro Pamplona tendría otro tipo de fiesta, pero no sería tan multitudinaria, tan internacional, ni tan rentable. Sin corridas no habría toro, ni encierros, ni el San Fermín que conocemos. Sin embargo, el ayuntamiento pamplonés y RTVE parecen querer borrar las corridas en otro ataque ideológico, sectario, antitaurino.
Sí, increíble lo de PAMPLONA. El alcalde bilduetarra, qué bajos están cayendo los navarros considerados valientes durante mucho tiempo, desliga, o eso pretende, a su Ayuntamiento del toro cuando es lo único que son los sanfermines: los encierros por la mañana y la corrida por la tarde. El alcalde de las 4 mandíbulas o sus concejales enajenados o se han vuelto locos del todo o pretenden cargarse –y es imposible- la fiesta más universal de España. Y chapó por Román que lo ha denunciado en un comunicado ejemplar, corto y claro. Léanlo. Valiente dentro y fuera de los ruedos. Admirable Román.
Si hace unas semanas se celebró en España el Día Internacional de la Tauromaquia, con el que se quiere recordar, realzar, enaltecer y potenciar el mundo de los toros y todo lo que a su alrededor orbita, es el 24 de junio cuando este acontecimiento tiene efecto en Méjico, el pilar clave de la fiesta en América.
Bienvenida sí por sus cosas positivas. La principal dejar claro que los periodistas apoyan al toreo, lo que en estos momentos es importante con tantos enemigos activos. Además pueden sacar pecho por esa corrida anual. Y seguir la tradición de más de un siglo.
Se jacta RTVE de movilizar cien personas, muchas cámaras, tirolinas y no sé que más para retransmitir los encierros de Pamplona. De hecho sus enormes camiones se ven abarloados al pretil del último tramo, colindante a la plaza de toros. No extraña, porque ha sido así hasta cuando eran bien comentados, algo que hoy se añora.






