Pese a lo mucho que se habló, y se escribió, sobre el frágil entramado de la feria de julio de Valencia, la realidad, tozuda como ella sola, se encargó de demostrar no sólo su vigencia sino algo incontrovertible: mientras haya un toro que embista y un torero que le plante cara, este espectáculo seguirá vivo.
Entre profesionales que deben estar y chupópteros que nada pintan allí, el callejón de la plaza de toros de Valencia acoge cada festejo a 200 personas distribuidas en 34 burladeros. Paradójicamente sólo uno de ellos está ocupado por la Diputación, la propietaria del coso. Alguien tendrá que poner orden en el asunto, porque a este paso, entre periodistas, políticos que van a ser vistos y aduladores no van a caber los toreros. De momento ya se ha reducido el número de areneros y empleados de plaza, así caben más amiguetes. Un despropósito.
Todo un éxito ha resultado la iniciativa de la Diputación de Valencia, organizando un certamen en su plaza de toros para que actuasen alumnos de las escuelas de tauromaquia de España, Francia y Portugal. Un evento en el que se ha visto a chavales que, el día de mañana, pueden ser figuras.
Esta tarde comienza una nueva edición de la feria de julio de Valencia. Un ciclo de corto metraje, muy lejano en su número de espectáculos al que se celebró en esta misma plaza en el emblemático año 1982, tal como se reflejaba el otro día en este mismo portal. Fue el año del mundial de fútbol de España, del célebre Naranjito y del fracaso de la selección española, tras haber ganado la liga el Athletic de Bilbao. Aún con la movida madrileña en danza, tuvo lugar ll célebre concierto en el estadio Vicente Calderón de los Rolling Stones, Por aquellos días los éxitos musicales los firmaban Los Pecos, Francisco, Leño, la Orquesta Mondragón, Mecano, Alaska y los Pegamoides, Miguel Bosé, Mocedades, Miguel Ríos con su célebre Rock&Ríos, Abba, Paolo Salvatore, Donna Summer, Supertramp o el mejicano Emmanuel, hijo del matador de toros Rovira y quien a su vez intentó la aventura en los ruedos. Fue también el año del triunfo del PSOE en las elecciones generales. Tuvo lugar la visita a España de Juan Pablo II tras las graves inundaciones que asolaron Valencia y provincia en el mes de Septiembre y el Reino de Valencia pasaba a denominarse Comunidad Valenciana. Ese 1982 fue asimismo el año de la llamada corrida del siglo. La celebrada en Madrid el 1 de junio, con toros de Victorino Martín para Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar. Y el de la alternativa de Vicente Ruiz el Soro, quien llegado de la huerta, tuvo …
Fue más de lo que se ha dicho y escrito a sus 50 años de alternativa. Parece que le estoy viendo en Burgos, feria de San Pedro, todo de blanco y plata, como si fuera un ángel del toreo además de Ángel por nombre de pila. La 1, de TVE, televisó esa corrida porque entonces televisaba y no se conocían antitaurinos. Ni había tanto memo antitodo suelto utilizando “ la libertad de expresión”, la pseudolibertad, falsa claro.
Un logro, un éxito, un ejemplo. Todo eso y mucho más ha resultado la celebración del primer certamen de escuelas taurinas que ha organizado la Diputación de Valencia. Ganado de lujo, chavales con futuro y mucha gente en los tendidos a pesar del calor asfixiante. Hay ciertos políticos empeñados en llevar la contraria a la voluntad popular, pero afortunadamente hay otros que, con tanta discreción como determinación, luchan por defender los derechos y libertades de sus congéneres. Toni Gaspar es uno de ellos, y justo es reconocérselo.






