El pasado día 1 de mayo, o con mayúscula, Mayo, si a esa fecha nos referimos como festividad, civil o religiosa, está ya marcado para siempre por la actuación de Morante de la Puebla en La Maestranza, poniendo de acuerdo a todo el mundo en su juicio sobre lo hecho por el torero sevillano: estamos ante un genio.
Lo nunca visto. Así. Rotundamente. Hasta este mayo del 2025. Nunca vieron los más viejos del lugar ni yo:
El 16 de mayo no es una fecha cualquiera. Es un día cargado de memoria, de arte y de resistencia. Desde que la Fundación Toro de Lidia propusiera su celebración, el Día Internacional de la Tauromaquia se ha convertido en un símbolo: el de una cultura viva que, a pesar de los intentos de silenciarla, sigue latiendo con fuerza en el corazón de quienes la amamos.
Los piques en quites hace décadas que desaparecieron. Salvo contadas ocasiones, rivalizar con la capa a cambio de perder opciones de triunfar con la muleta no es normal, ni siquiera parece lo más adecuado si se pretende que luego el toro soporte una faena que pueda propiciar el corte de orejas. Sin embargo, hay corridas que se recuerdan por la competencia en quites y muchas olvidadas a pesar de haberse conseguido trofeos.
Pues vaya explosión de temporada, de televisión como nunca, de NHB en la coincidencia de SEVILLA y MADRID y de estar viendo lo nunca visto, con tema para otro artículo, por inesperado y positivo. Cuántas cosas buenas coinciden sin esperarlo y algunas sin lógica. Pero bienvenidas sean.
El pasado día 11 de mayo, mientras los asistentes a La Maestranza rugían a la espera de la apertura del portón, Pepe Moral aparcaba las largas esperas del hastío que durante tres años le cerraron las puertas de Sevilla.






