Una temporada más, el serial alicantino que por San Juan sirve para formalizar el rito de purificación por el fuego, marcó también el comienzo de la segunda parte de la campaña taurina, que ya sin solución de continuidad llegará hasta octubre con toros a lo largo y ancho de toda la geografía española y que desde Alicante se tiñe de colores de fiesta y confirma el arraigo del espectáculo taurino.
Llega julio con avalancha de transmisiones en directo de festejos televisivos, moda desde que empezó la temporada y que ya viene de temporadas anteriores. Moda positiva y bienvenida, que se ancla con una moda histórica española, que es la de pasar del todo a la nada y viceversa. Pero eso es España.
Sigue el caso raro de EL CID que en ALICANTE se salió otra vez en esta su última etapa ni pagada ni valorada. De vez en cuando la arma, tiene un nivel medio muy alto de calidad pero apenas torea y en carteles de medio fuste mientras que hay vulgaridades mucho más anunciadas, pero la carrera de MANUEL JESÚS siempre ha sido equivocada incluso en sus momentos más dulces de MADRID donde toreó al natural como el mejor de los últimos 70 años, con PACO CAMINO, los dos más destacados con la izquierda.
Hace tiempo que se confundieron conceptos. Hoy parece que una gran faena deba medirse por los minutos que dura y no por la emoción que transmite. Mientras el primer aviso se ha convertido en un invitado habitual, el toreo corre el riesgo de sacrificar la intensidad en favor de un metraje excesivo. Porque cuando una obra necesita alargarse para convencer, quizá el problema no sea el reloj, sino la propia faena.
Cuando llegamos casi al ecuador de la temporada, y en unos tiempos en los que prima la antelación y las prisas por dar a conocer y presentar carteles y ferias, hay plazas que, a estas alturas, todavía no tienen claro qué va a ser de ellas ni quien, definitivamente, será el empresario que las dirija y gestione.
Era José Luis título, pero distinto al que creía la mayoría;propietario de un hierro que da nombre a un famoso encaste, de él no provenían sus toros; sevillanísimo, era madrileño; se apellidaba García de Samaniego y Queralt,no Albaserrada como le llamaron muchos. Y este artículo no es obituario, sino alegre recuerdo. Aclaremos.






