Los veterinarios de las plazas de toros, con sus aciertos y lógicos errores, son los garantes del mantenimiento del mínimo trapío de los astados y de los derechos del público. Especialmente en cosos de categoría su labor suele resultar complicada, pues las presiones que reciben en los reconocimientos no ayudan a facilitar su trabajo.
Se cumplen ahora, el pasado 18 de enero, 160 años del nacimiento de Manuel García Cuesta, mucho más conocido por su alias, El Espartero, y que por su arrojo y desprecio del peligro acabó simbolizando una de las imprescindibles virtudes de quienes tienen como profesión la de torero.
La nueva moda de las galas de presentación de las ferias, ahora tan de moda son, en general, beneficiosas por la cantidad de personas que mueven, por los aficionados que asisten y porque, y esto puede ser lo más importante, por la publicidad que se da a las combinaciones de cara a las taquillas. Además, cada vez se organizan más pronto, distanciadas de las fechas de la feria, y así todo el mundo puede hacer sus planes, con mucho tiempo para asistir y preparar viajes, vacaciones y ahorros o simplemente mirarse el bolsillo para pagar el abono o adquirir uno, o varios, si no tiene.
Lo esperado: sin tv en FALLAS. La primera en la frente. Feria con carteles de interés que sólo podrán ver los que acudan a la plaza. Digo la primera porque es la primera de primera y la primera del no porque vienen después la dos grandes de primera, SEVILLA y MADRID y ya veremos… O no veremos, lo que puede ser posible y probable.
Que en la próxima Feria de Fallas de Valencia no sobra nadie es tan cierto como que faltan toreros que se merecían su inclusión. Hay dobletes que sólo se justifican por su supuesto tirón taquillero, y un mano a mano sin una rivalidad fehaciente entre los anunciados. Todo ello provoca que haya tres puestos menos que bien podrían haber ocupado diestros con sobrado interés para los aficionados.
Apenas llevamos unos días de este año nuevo y ya estamos a la gresca. Por un lado los antitaurinos siguen empeñados en amargar a quienes no comulgan con sus ideas y por otra parte los responsables del negocio siguen a lo suyo y generan tensiones con los primeros anuncios de ferias y carteles.






