Si la de Albacete se ha ganado a pulso y por méritos propios ser tenida como la feria principal del mes más taurino del año, septiembre, al final del mismo aparece en el calendario otro serial que, en su clase, es el más importante y prestigioso de todos: la Feria de las Novilladas de Algemesí.
Pasan los días y no hay que olvidar lo de los vascos. Cada vez peor taurinamente en esta, todavía, región de España.
Pues este septiembre, el mes más taurino del año, sí, siempre, está resultando especialmente triunfal si miramos los portales taurinos con salidas a hombros por todas partes, con ternas completas, manos llenas de orejas y ambiente feliz. Tantas caras alegres danzando que no van a caber en la danza, pero procuraremos apretarnos para que todos salgan en la foto. Y grandes protagonistas entre los muchos grandes que hay en estos días.
La Feria de Novilladas de Algemesí, conocida en la zona como “Setmana de Bous”, es el ciclo más antiguo de cuantos existen y, sin duda, el más peculiar. Desde el siglo XIX ha venido dando cabida, primero a los valientes del lugar, y después a los novilleros más avezados del escalafón. Su singular plaza de madera ha visto la evolución del toreo y ha sido trampolín para muchos chavales que acabaron convirtiéndose en figuras del toreo. Este año ofrece 10 festejos en nueve intensos días de toros y fiesta.
Un año más, y ya se ha dicho muchas veces, septiembre marca el cenit de la temporada taurina española. Muchísimos son los festejos que se dan en este mes y muchísimas las ferias que se celebran a lo largo de sus 30 días. Y de todas ellas hay una que marca la diferencia: la de Albacete.
Dos cosas extrañas, como tantas otras en la desquiciada España actual. Los toreros, también las figuras, firman menos corridas pero por los percances hay más sustituciones de lo que era habitual.





