El coso de Madrid siempre fue espejo para el resto de plazas de toros, que han tratado de imitar (no siempre con conveniencia y acierto) su modo de hacer las cosas y el trapío de sus animales. En esta era post-Covid, una estudiada apertura de Las Ventas hubiese podido ser viable y, sin duda, habría supuesto una inyección positiva para la tauromaquia.

Ha pasado uno de los fines de semana más taurinos del año. O que lo era. Unos días en que España era un hervidero de fiestas patronales, de celebraciones, y unas fechas en las que los festejos taurinos proliferaban a lo largo y ancho de toda la geografía. Por eso, lo cierto es que pasar el 15 de agosto sin un mal festejo taurino que echarse a la boca, es algo duro de aceptar. Bueno, algún festejo esporádico se programó, cierto es. Dos corridas de toros, en Beziers y Herrera del Duque. Dos festejos de rejones en Villamayor de Santiago y Talayuela. Una novillada picada en Toledo. Dos espectáculos de promoción en Salamanca y Huescar. Y pare usted de contar. Y el día de San Roque, 16 de agosto, tan solo un festival y novilladas de promoción en la plaza de Beziers, Herrera del Duque y Las Majadas. Y si el coronavirus está haciendo daño, más todavía lo están haciendo algunos gobiernos y ayuntamientos que se llevan por delante la celebración de muchos de los escasos festejos que se van programando. El gobierno de Andalucía ha endurecido las normas para la celebración de festejos, con lo que se ha llevado por delante la temporada en la plaza del Puerto de Santa María, y la corrida anunciada en Santisteban del Puerto. Y también los toros en Linares, la goyesca de Ronda y la feria de San Miguel de Sevilla. Por no hablar de la cancelación del Alfarero de plata de Villaseca …

Ni una palabra sobre el Enrique Ponce novio de moda del verano 2020. Es su vida privada y, si ha hecho alguna tontería, que parece que sí, pues allá él. Hasta le han llamado el enamorado enloquecido.

Esta temporada tan atípica, y extraña, ha echado a caminar y ya son unas cuantas las corridas que se han celebrado. Con una excelente afluencia de público. Algo que los detractores y asimilados han aprovechado para cargar contra el espectáculo taurino como foco de contagios. El problema en realidad no está en si hubo más o menos observancia de las medidas de seguridad o si se respetó el aforo. Pero el verdadero problema es la propia corrida en sí. Molesta a muchos que se celebren espectáculos taurinos y que tengan tanta aceptación.

Se veía venir. Se estaban poniendo demasiado  cerca de no cumplir lo que debían cumplir pero pareciendo o diciendo que lo cumplían, demasiado cerca –o no- de los cuernos de la mascarilla, demasiado cerca -o no- de la distancia reglamentaria. Total, que no he estado en  ninguna de las plazas del Certamen de novilladas de la Junta de Andalucía, ni en la inagural de Osuna, ni en Estepona, ni en Plasencia, ni en el Puerto de Santa María, pero he visto por las teles muchos directos y por los diarios digitales todos los vídeos.

Tras el Estado de Alarma y las restricciones provocadas por la pandemia del coronavirus, Enrique Ponce se ha puesto a tirar del carro de nuevo. Sus 30 años de alternativa parecen ser una motivación para él, y posiblemente también lo sea el espinoso momento personal que atraviesa.

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