Un 15 de agosto light. Un artículo de Enrique Amat

Ha pasado uno de los fines de semana más taurinos del año. O que lo era. Unos días en que España era un hervidero de fiestas patronales, de celebraciones, y unas fechas en las que los festejos taurinos proliferaban a lo largo y ancho de toda la geografía.

Por eso, lo cierto es que pasar el 15 de agosto sin un mal festejo taurino que echarse a la boca, es algo duro de aceptar. Bueno, algún festejo esporádico se programó, cierto es. Dos corridas de toros, en Beziers y Herrera del Duque. Dos festejos de rejones en Villamayor de Santiago y Talayuela. Una novillada picada en Toledo. Dos espectáculos de promoción en Salamanca y Huescar. Y pare usted de contar. Y el día de San Roque, 16 de agosto, tan solo un festival y novilladas de promoción en la plaza de Beziers, Herrera del Duque y Las Majadas.

Y si el coronavirus está haciendo daño, más todavía lo están haciendo algunos gobiernos y ayuntamientos que se llevan por delante la celebración de muchos de los escasos festejos que se van programando. El gobierno de Andalucía ha endurecido las normas para la celebración de festejos, con lo que se ha llevado por delante la temporada en la plaza del Puerto de Santa María, y la corrida anunciada en Santisteban del Puerto. Y también los toros en Linares, la goyesca de Ronda y la feria de San Miguel de Sevilla. Por no hablar de la cancelación del Alfarero de plata de Villaseca de la Sagra y otros.

Un día como el de la Asunción de Nuestra Señora, que era habitual fecha de celebraciones en todos los rincones de nuestra geografía, con motivo de las fiestas patronales, pasó en blanco por la crisis del coronavirus, que ha impedido que se haya podido celebrar nada. Y tampoco el 16 de agosto, festividad de San Roque y también fecha habitual de celebraciones en todos los rincones de España. Es algo muy complicado de aceptar.

Ni encierros. Ni toros. Ni procesiones. Ni verbenas. Ni charangas. Ni la algarabía de las peñas, ni los pañuelicos, ni los almuerzos, las comidas de hermandad, o los puestos de los feriantes.

Es duro para la gente, y para los lugareños de cada pueblo de España tener que renunciar a unos días dedicados a sus amigos, su familia, a sus devociones y a sus aficiones.

Entre ellas, la taurina. Se decía que quien no toreaba un 15 de agosto, es que no toreaba. Pues este año han sido muy pocos los privilegiados que han podido vestir el traje de luces, o lidiar sus toros, o presenciar festejos desde el tendido.

Este coronavirus está llevando todo por delante. Y lo que parecía un mal sueño, se ha convertido en una triste realidad. Lo bueno, o lo malo, es que lo vamos aceptando y normalizándolo.

Por el bien de la gente, de la salud, y de la economía, es de esperar que esta situación no se prolongue mucho. Y que dentro de lo menos posible, volver a lo que era nuestra vida.

No a esta estúpida nueva normalidad. Con todo, patas arriba. Y nuestros gobernantes, de vacaciones. O dando por el saco.

Nacido en Valencia en 1959.

En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV.

Desde septiembre 2019 dirige el programa de Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.