Se veía venir. Se estaban poniendo demasiado cerca de no cumplir lo que debían cumplir pero pareciendo o diciendo que lo cumplían, demasiado cerca –o no- de los cuernos de la mascarilla, demasiado cerca -o no- de la distancia reglamentaria. Total, que no he estado en ninguna de las plazas del Certamen de novilladas de la Junta de Andalucía, ni en la inagural de Osuna, ni en Estepona, ni en Plasencia, ni en el Puerto de Santa María, pero he visto por las teles muchos directos y por los diarios digitales todos los vídeos.

Ricardo Díaz-Manresa
Y no puedo afirmar -no lo hago- que se haya cumplido la norma- ni por los toreros ni por el público. Los espadas, sin mascarilla, por supuesto, pero dando apretones de manos, abrazos y besos como si no pasara nada. El público, agolpándose en los tendidos, sin el menor miramiento ni precaución.
Quizá sí cumplieron las empresas, pero el pueblito español se las trae. Nos hemos creído eso de “el sabio pueblo español que vota en paz y en libertad” y después pasa lo que pasa. También porque los estúpidos siempre ganan porque son más. Y algo ha pasado. En Osuna hubo protestas por el comportamiento del publiquito. Y en Huelva, más. Y denuncias ante los medios informativos aportando pruebas, especialmente fotos. Y la empresa desmintiendo y afirmando que todo estuvo según la ley. Alguna pelea entre espectadores al pedirles que se pusieran la mascarilla y a la distancia también la hubo. Lo de Plasencia no lo vi porque estoy descansando después de muchos años de Movistar Toros. Lo necesitaba. Pero en el Puerto la sensación visual era del público colocado como siempre y ocupando lo de siempre.
Repito que algo ha pasado. Si no, por qué después del éxito del “No hay billetes” días antes del acontecimiento con la gente con muchas ganas de ver toros ante el muy buen cartel y del desarrollo de la corrida ¿ya no se va a dar ningún festejo más en plena temporada de agosto?
Las empresas han sido corneadas por el coronaví del público, que parece ha perdido la cabeza en España en tantos sitios y de qué manera y la Junta de Andalucía –será por algo- impone la distancia de metro y medio entre espectadores…y la consiguiente reducción del aforo. Y la realidad que entonces no es negocio organizar nada.
Hubo comunicados de las empresas de Huelva y el Puerto, sólo necesarios cuando parece que las cosas no han sido como deben.
Teníamos permiso para ir a las plazas a ver toros. Privilegio prohibido a los del baloncesto, confinados en Valencia partido tras partido, ni los del fútbol de 2ª A, ni los que se jugaban la Liga de 1ª, ni los de la Europa League ni los de la Champions. El mundo del toro, sí, y ya ven…
Lo hicimos casi todo mal hasta agosto y cuando empezamos a levantar cabeza en las televisiones con festejos en directo, sacamos los pies del plato.
Pues nada, a fastidiarlo todo, queridos españolitos, que muchos jodéis por donde pasáis. Pueblo español, que se crece y se empina ante los desgobiernos y la pseudo democracia y se caga, cobardea y escarba ante los dictadores.
Y todavía el Gobierno central está callado porque su incompetencia lo tiene mirando a muchos frentes. Sólo la Junta de Andalucía se fijó, por el miedo a los brotes, en los taurinos que se han autocorneado por el coronaví.









