El pasado día 28 de febrero, Día de Andalucía, le fue impuesta a Manuel Benítez Pérez “El Cordobés” la Medalla de Andalucía, una de las más altas distinciones de esta autonomía. A sus casi 87 años sigue dando que hablar y siendo un personaje como no hay dos.
Pues ahora, en marzo, podemos esperar ambas cosas.
Las ganaderías eran un coto privado de muy difícil acceso hace sólo unos años. Sin embargo, ese hermetismo ha mutado hacia una apertura generalizada provocada por las crisis económicas, ya que la organización de visitas programadas comporta una importante fuente de ingresos extras. Esta actitud ha resultado muy beneficiosa para la tauromaquia, que tiene en el campo un importantísimo baluarte que mostrar.
Siempre ha habido una considerable presencia de mujeres en los espectáculos taurinos, ganándose la censura de los moralistas, más que por su asistencia por compartir tendidos y, sobre todo, palcos con los hombres. Tanto es así que en el siglo XVIII el benedictino Martín Sarmiento llegó a proponer – anticipándose a Jesulín de Ubrique – espectáculos taurinos exclusivos para mujeres y protagonizados por mujeres. Para no pasar por un feminista avant la lettre propuso también lo mismo solo para hombres.
RDM, Ricardo Diaz-Manresa, fue el que avisó el pasado 25 de octubre en AVANCE TAURINO DIGITAL y después recogida la noticia en su ecléctica autobiografía “Periodismo (Dios mediante)” de los funestos acontecimientos que se cernían sobre el devenir de Canal Toros.
Entra en escena una nueva plataforma televisiva para ofrecer las retransmisiones taurinas. Desaparece Canal Toros de Movistar después de 30 años apoyando al sector. Las nuevas tecnologías se hacen con los derechos de imagen de las principales ferias y toman el testigo. Pero la televisión pública estatal, la que se pagamos todos, mira hacia otro lado. La emisión de toros en abierto, gratis, sería la mejor promoción para la tauromaquia. Tal como están las cosas, pura quimera.






