Detrás del gran número de insignes nombres en los que pensamos cuando se habla de ganaderos, hay multitud de románticos que luchan contra todo tipo de dificultades buscando el sueño de la bravura. Entre ellos estaba el alicantino Jiménez Montequi, un altruista sin ansias de ego, un hombre sensato y cabal que nos dejó el pasado 22 de abril.
El corazón de Vicente Ruiz El Soro le dio un susto el otro día. A él y a toda la gente que le quiere. A Vicente, ese su corazón tan grande que tiene, parece que por un momento se le cansó. Parafraseando al escritor José Luis Olaizola: “se le cansó el corazón, del formidable trabajo de amar”. Un corazón que hoy parece ya estabilizado. Pero que a su propietario, el bueno de Vicente, le tocará cuidar a partir de ahora un poquito más. O un mucho más. Ahora es cuando quienes le quieren, quienes le queremos, más tenemos que ayudarle. Que estar a su lado. Y también él mismo debe dejarse ayudar. Es una encomienda que todos tenemos. Vicente el primero. El corazón es uno de los grandes ingredientes de ese fenómeno que se empezó a crear hace casi ya cuatro décadas, y que hoy todavía se sigue conociendo como sorismo. Decía Pablo Neruda aquello de “Es tan corto el amor y tan largo el olvido.” Pero el sorismo es incompatible con el olvido. Porque el sorismo es algo más que una religión. Que una creencia. Que una moda. Que un movimiento. El sorismo surge en Foios, en plena huerta valenciana. Alrededor de la figura de Vicente Ruiz El Soro, un espada nacido en esta localidad. Y a su estela se creó toda una filosofía de la vida. Una forma de ver las cosas, de sentir, de querer y de vivir, que se extendió entre amigos e incondicionales. Un movimiento que …
De nuevo los responsables políticos de la Comunidad Valenciana han dejado ver su desprecio por el espectáculo taurino.
Los antitaurinos siguen nutriéndose de rancias creencias para intentar vapulear el toreo. Todo vale por podrido que esté en pos de conseguir su objetivo. Y, cuando sus injuriosos argumentos se esgrimen desde la atalaya que confiere el poder político y/o de los medios de comunicación, se corre el riesgo (o se busca adrede) de mermar los derechos y libertades de las personas.
Todo cambia en el toreo como en la vida. A veces para bien y a veces para mal. Desde principio de la temporada dan la matraca como fecha mágica la del Domingo de Resurrección en Sevilla, como la más interesante, la más elegante, la más brillante, la más atractiva.
En los tendidos de la Maestranza ha aparecido un grupo de espectadores con sus carteles reclamando el 10 por ciento del IVA. O sea, pidiendo que ese 10 por ciento se rebajara en los precios de las entradas. Algo que había tenido mucho eco en su momento en la temporada anterior. Pero los empresarios, conseguido su objetivo en Hacienda, silencio total.






