En los tendidos de la Maestranza ha aparecido un grupo de espectadores con sus carteles reclamando el 10 por ciento del IVA. O sea, pidiendo que ese 10 por ciento se rebajara en los precios de las entradas. Algo que había tenido mucho eco en su momento en la temporada anterior. Pero los empresarios, conseguido su objetivo en Hacienda, silencio total.
Ha sido en Sevilla, en plena feria, en plena maestranza, en plena corrida, cuando ha surgido esta petición a la vista de todos. Recuerdan que se pasó del 21 por ciento al 10 para los espectáculos culturales en directo. Los toros, el teatro, la danza, la ópera y el circo fueron los beneficiados.
Pero, siempre tiene que haber un pero, muchos empresarios se quedaron con ese diez por ciento para fortalecer su economía y no se acordaron para nada de los aficionados. Un ahorro enorme para su bolsillo.
Y Sevilla no bajó el precio de las entradas en ese porcentaje sino que se lo quedó la empresa Pagés para sanear sus cuentas, algo maltrechas por una política desafortunada. Precios altos, malas ferias, plante y escape de las figuras y un abono, como consecuencia, maltrecho.
Y ahora parte de la afición de Sevilla, en plena feria y en plena plaza, lo reclama.
Y claro no se sabe cuánto ha podido perjudicar ese diez por ciento al abono que despega muy lentamente. Y es que los aficionados se fueron de mil en mil, cuando la deserción de las figuras, y vuelven de uno en uno.
Y no se sabe tampoco si ese 10 por ciento que debería estar en los bolsillos de los que pagan, y no poco, en la Maestranza, habrá influído en la segunda corrida de Roca Rey que, tras su triunfo del Domingo de Resurrección, no llenó la plaza. O sea, que un número de espectadores que lo vió triunfar el día de la apertura, no volvió. Extraña conducta.
Y eso que venía arropado por Perera y Talavante. Irían el 01 de abril sólo porque los vieran en ese Domingo de Pascua, ya exageradamente cantado. O sería el público forastero de la Semana Santa y después todavía no había llegado el de farolillos.
Y se desconoce si ese 10 por ciento retrajo a un sector de espectadores que tampoco llenó el sábado de victorinos, que llevan temporada de numerosísimos y continuos homenajes y pocos triunfos. No conozco un caso igual de actos en honor de Victorino. Nunca.
Y ni Ferrera en ese cartel y uno de las bases de la feria con el 10 por ciento del IVA rondando, ayudó del todo. Ferrera además se ha creído lo que dicen y escriben de él y ha dejado de banderillear, aunque así nos ahorramos esos pares a velocidad de vértigo y con saltos enormes y feísimos. Parece un desprecio a lo que le mantuvo quizá en el toreo. Está en su libertad y en la libertad de que se lo consientan los que pagan.
También le dieron la espalda unos cuantos del Domingo de Resurrección
Y quizá ese IVA influyó algo, aunque mucho menos que el mal tiempo, en la escasa entrada, en la tarde de Pablo Aguado que en su segunda corrida tras la alternativa, sorprendió por torear diferente y clásico. Debe ser suya si hay alguna sustitución.
Naturalmente lo que quiero reflejar es que en ninguna de esas dos tardes se puso el “No hay billetes”
Y los del iva quizá lo dejen ahí, pero tienen tiempo para sus peticiones de justicia porque las corridas de las que escribo una duró tres horas menos cuarto y otra tres horas menos 25 minutos.
Una plaga que puede convertir la no rebaja del 10 por ciento del IVA en las entradas en un mal menor.
Pero ese 10 por ciento al que la tele de pago no le hizo ni caso influirá en toda la feria de Sevilla y en la todas las plazas con empresarios que sólo piensan en su cartera y que a la larga resulta un mal negocio.









