Se nos ha echado encima el verano y ya disfrutamos de los sanfermines en la magnífica y completa programación de Movistar Toros. Un número tal de ferias (y encima de Primera) es un sueño desde hace pocos años.
El Papa Francisco recientemente en una audiencia realizada en El Vaticano dijo que: "Hoy se debe estar atentos a no confundir la piedad con el pietismo, que consiste sólo en una emoción superficial, que no se preocupa del otro", agregando que "tampoco se puede confundir con la compasión hacia los animales, que exageran el interés hacia ellos mientras dejan indiferente ante el sufrimiento del prójimo... Cuántas veces vemos gente tan ligada a los gatos y perros y luego dejan librado al hambre al vecino y a la vecina. No, eso no", agregó el Papa Francisco.
La devuelven a ser lo que era. Con encierros recordados en la calle y triunfos aplastantes en la plaza. Los de mayor peligro con los mozos y los de más algarabía y unanimidad en el ruedo. Cebada Gago y Roca Rey son los protagonista de la Pamplona de la verdad 2016.
Quien decide ser torero lo hace de forma libre asumiendo la realidad que impone el toro y que la fatalidad se puede hacer presente de forma inevitable en cualquier momento. Honor y respeto para ellos. Esos que ahora osan utilizar la cornada mortal sufrida por Víctor Barrio para ir en contra de la tauromaquia o para mostrar su alegría por tan desgraciado desenlace es porque son unos malnacidos, desalmados y cobardes que ni saben ni jamás gozarán de los valores que entraña una dedicación tan intensa y auténtica como es la de torero.
Precisamente ahora, cuando arrecian los ataques de los antitaurinos, mal llamados animalistas, mal llamados ecologistas, financiados por oscuros intereses comerciales y políticos y apoyados por parte de esta nueva izquierda radical antiespañola y buena parte de partidos corruptos, timoratos y con doble moral, que buscan sólo su propio provecho, absteniéndose o votando en contra del espectáculo taurino cuando así conviene a sus intereses, el toreo está dando lecciones.
En este 2016, tres corridas de toros, una novillada con picadores, recortes y desencajonada, y menos mal que ya no televisan a troche y moche, porque sino, ni eso… ¿Culpable? ¿Los antitaurinos? La política, dirán los taurinos, pues son muchos los problemas, entre otros las televisiones que emiten decenas de series, películas y politiqueros.






