El Papa y los animales. Artículo de Carmen Sancho

El Papa Francisco recientemente en una audiencia realizada en El Vaticano dijo que: “Hoy se debe estar atentos a no confundir la piedad con el pietismo, que consiste sólo en una emoción superficial, que no se preocupa del otro”, agregando que “tampoco se puede confundir con la compasión hacia los animales, que exageran el interés hacia ellos mientras dejan indiferente ante el sufrimiento del prójimo… Cuántas veces vemos gente tan ligada a los gatos y perros y luego dejan librado al hambre al vecino y a la vecina. No, eso no”, agregó  el Papa Francisco.
Sus palabras ya han dado la vuelta al mundo generando polémica princpalmente entre los ahora llamados “anima listas”. Dicho sin rodeos, en mi opinión los sentimientos son difíciles si no imposible de administrar, lo cual conduce frecuentemente  a errores de cálculo y hasta injusticias lamentables, ocurre con la eterna discusión entorno a la Tauromaquia.
Este es el caso de los sentimientos a favor y contrarios a los animales y de una manera especial hacia el “toro.
Si no se conoce la historia milenaria de la noble lucha de los hombres con la fuerza y bravura del toro, difícilmente comprenderá la hondura humana de ese ejercicio arriesgado y hermoso del toreo.
Todo ello nos conduce al tema crucial y que es necesario analizar para entablar un diálogo razonado y fructífero entre los dos grupos : El “taurino” y el “animalista”.
Y lo primero que necesitamos aclarar es que nosotros los “taurinos” tenemos no sólo respeto sino admiración, amor y hasta veneración al TORO, como a ningún otro animal. Más que con palabras es con simpatía como descubrimos y comprendemos los sentimientos entre los hombres.

Yo invitaría a cualquier de los que ahora se llaman “animalistas” a ver la emoción que despierta la sola presencia de un toro en las fiestas en cualquier pueblo. Y  lo mismo que el silencio, los gritos que trasmiten vibraciones de alegría desde los niños a los viejos.  O el silencio sobrecogedor que rompe el  clarín anunciando la inminente salida del toro a la plaza.
Y si no, les invitaría a visitar El TORO (MINOTAURO) en el palacio de Gnosos, que continúa pintado allí desde hace cuatro milenios ejerciendo un poder inexplicable de respeto y admiración sagrados.

Más compresivo ha sido el Papa Francisco fiel a sus raíces cristianas.
Teniendo en cuenta su espíritu franciscano y como tal amante de los animales y las flores  no puede obviar si embargo, como representante de Jesucristo que todos  los hombres son hermanos. Y que no tiene por qué haber contradicción entre esos amores.

Creo yo que no ha hablado con la misma claridad ni  el President de la Generalitat  Ximo Puig que ha dicho, midiendo mucho sus palabras por miedo a patinar en una entrevista al diario LEVANTE: ” El  tema taurino es complejo. Hay que ser consciente de lo que significa para muchos. Yo pienso que la sociedad avanzada también tiene que ver con el respeto a los animales”.

Aún así creo que no ha pensado tato sus palabras, porque incluyen veladas dos descalificaciones al mundo taurino que no puedo aceptar:
I.-“No ser una sociedad avanzada”y
2,- “Que sea por faltar el respeto a los animales”.

Otro que también ha querido matizar demasiado sus palabras al respecto es Joan Ribò, Alcalde de Valencia, quien ha afirmado que las trabas puestas a las fiestas lo hace por coherencia personal. Y es que ¿es “coherente ” coartar la libertad del pueblo?.
De ninguna manera quiero terminar sin denunciar una vez más la confusión causante de este conflicto.
Podrá haber sádicos violentos en el mundo del toreo, que disfrutan descargando sus bajos instintos, haciendo sufrir al toro, pero como los hay en el futbol y un largo en otros deportes.
Sin embargo, el buen aficionado ama, es el admira y hasta venera ese animal mítico y milenario que es el toro.

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