El cierre de la feria de julio de Valencia coincidió con la final del mundial de fútbol y, en esta ocasión, el fútbol pudo con los toros. Y si bien adelantaron la hora de la celebración de la novillada, apenas trescientas personas se congregaron en los tendidos del coso valenciano. Pero bueno, era este caso una cuestión de fuerza mayor y los que ayer estuvimos cumplimos con nuestro deber y luego, a ver el fútbol. Ganó España muy merecidamente, y al margen de un montón de reflexiones que nos pueden venir a la cabeza, hay que felicitarse porque el fútbol también ha puesto a Foios en el mapa. Nuestro amigo y admirado Vicente Ruiz El Soro ya se había encargado en su momento de vestir la tauromaquia de naranja y oro y pasear el nombre de Valencia y el de Foios por todos los rincones taurinos del mundo mundial, que son muchos. Pues en la final de Mundial otro nacido en Foios fue el que tuvo la ocasión y el privilegio de marcar el gol que convirtió a España, por segunda vez, en campeona del mundo de fútbol. Ferrán Torres, cuya carrera comenzó en el Valencia y luego, tras vestir de camiseta del Mancherster City, ahora milita en el Barcelona. Un Ferrán que también, al igual que El Soro, ha dado ejemplo de resiliencia, porque durante el campeonato fue muy controvertido y más de un día le cayó la del pulpo por algunos de los comentarios que le dedicaron estos que …
Las imágenes que hace unos días dejaron algunos impresentables en la plaza de toros de Pamplona, a la vez que lamentables, dan que pensar. Y también preocupan. Si esto se tolera -hay que pensar que fue cosa premeditada y deliberada con fines políticos-, es que algo no funciona. Y está claro que miserables sigue habiendo, más de lo que creemos y sería conveniente.
Descafeinados queda más español. Light les va más moderno. Pero es la realidad de unos encierros, los pamplonicas, los números uno, que ya no son los que eran. Todo cambia y como han cambiado no las generaciones sino la Humanidad, ¿cómo van a seguir siendo iguales los encierros pamplonicas, además de que el paso del tiempo siempre influye con nuevas costumbres, nuevos deseos y nueva situación?.
Hay personas cuyo recuerdo permanece ligado para siempre a un lugar y a una forma de entender la vida. Paco Castelló “Tito” fue una de ellas. Aficionado taurino, sanferminero por convicción y amigo de sus amigos, convirtió Pamplona en su segunda casa y dejó una huella imborrable en cuantos tuvimos la fortuna de conocerle.
Pues los sanfermines siguen siendo como siempre, mejor o peor, más o menos graciosos, más o menos divertidos, en los que teníamos dos cosas serias: los encierros, lo que más con diferencia y origen de todo, y la presentación del ganado como la feria del toro que es.
Aunque, stricto sensu, no sea nuestro patrón, que -puede que de manera equivocada pero fírmemente arraigada en nuestro ideario- es el curro diario y sin horas, si bien también ponemos velas a la diosa Fortuna, del santo pamplonica se espera que despliegue su capotico y que con más arte que Morante y tanta eficacia como Esplá permita que su feria sea brillante y sin desgracias.






