La capital del mundo

Aunque a primeros de mes tuvieron ya efecto las funciones programadas para realzar las fiestas del 2 de Mayo, hace unos días comenzó una nueva edición de la feria de San Isidro, un maratón que hasta bien entrado el mes de junio pone a Madrid como capital del mundo taurino.

 

 

 


Paco Delgado

 

 

No sólo es que siga teniendo vigencia aquel invento que se sacara del magín don Livinio Stuyck hace más de 70 años, sino que de unos años acá ha adquirido un prestigio que tampoco hace tanto parecía diluirse sin remedio.

Lo que nació como un revulsivo para la entonces adormilada y un poco distante afición madrileña, en poco tiempo pasó de tener unas pocas corridas a contar con sus buenas dos semanas de toros. Y con las principales figuras del momento, que no tenían inconveniente en acudir a Las Ventas para medirse no sólo a los toros que les pusiesen delante sino a un público exigente y nunca fácil.

Enseguida, y especialmente durante los años sesenta del pasado siglo y los primeros setenta, el serial isidril supo convertirse, además, en un acontecimiento social de obligada asistencia. Quien no iba a los toros en San Isidro no era nadie y, en consecuencia, la afluencia de espectadores creció hasta el punto de que casi toda la Monumental estaba ocupada por abonados.

Con el paso de los años, y ante la evidencia de que la plaza se llenaba torease quien torease, las combinaciones comenzaron a ser cada vez más flojas, anunciando a muchos mas toreros de segunda o tercera, o cuarta, fila que a figuras, las sucesivas empresas que gestionaron el coso venteño decidieron que era prioridad aumentar sus beneficios antes que el interés del serial, al que la gente iba como por obligación y sin mirar el cartel. Y la cosa comenzó a flaquear.

Las estrellas del firmamento taurino comenzaron a dudar sobre si era buena idea actuar en mayo en Madrid, habida cuenta de que también el cambio de toro, de mucho mayor volumen, menos casta y apenas fuerza para mover sus kilos, influía en gran manera en la dificultad para la obtención de resultados satisfactorios y la gente les culpaba del desastre. Pero como seguía existiendo el interés social y la televisión daba toda la feria, el negocio continuaba pitando.

Hasta que hace unos años comenzaron a bajar las cifras, se redujo el abono y el tema se tornó preocupante. Simón Casas se tuvo que inventar lo del bombo para intentar dar alicientes a un evento que se desinflaba. Nautalia lo vio y su llegada a Las Ventas ha supuesto un nuevo aire y oxígeno para un certamen casi octogenario.

Este año la oferta aumenta en tres festejos, quedando su composición en 21 corrida de toros, 2 de rejones y 3 novilladas con picadores; además, fuera de abono se celebrarán el 9 de junio la Corrida de Beneficencia y el 16 del mismo mes la Corrida In Memorian de Antoñete. Talavante hará el paseíllo cuatro veces; Morante actuará tres tardes, al igual que Castella, Ureña, Manzanares y Borja Jiménez. Doblarán actuación Daniel Luque, Perera, Urdiales, Roca Rey, Juan Ortega, Tomás Rufo o Emilio de Justo, sin que falten, por méritos propios, diestros como Fernando Adrián, Isaac Fonseca, Ginés Marín, David Galván, Rafaelillo, Escribano o Román, por no hacer esta relación interminable y provocar que se me escape algún nombre más de los que ya ha habido que dejar fuera por motivos de espacio.  Y en cuanto al ganado, a priori, el elenco es irreprochable, a la espera de ver qué pasa luego en el ruedo.

También el interés generado va en aumento y antes de que diese inicio ya había como media docena de festejos para los que no quedaban localidades, cifra que, naturalmente, irá en aumento conforme se  vaya celebrando y discurriendo. De momento, y ese es un muy buen indicativo, en la última corrida de abril y en la primera novillada de la Feria de la Comunidad hubo alrededor de tres cuartos de entrada, lo que supuso una mayor afluencia de aficionados que devotos de Sánchez acudieron a la desesperada llamada del amado líder para dar énfasis y apariencia de baño de multitudes ante su patético y bochornoso anuncio de reflexión…

Madrid es una vez más, la capital mundial del toreo, y razones no le faltan.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.