El percance sufrido por el torero extremeño ayer en la plaza de toros de Moralzarzal ha tomado un cariz de mayor complejidad en las últimas horas.
Tras una primera intervención quirúrgica que se extendió por espacio de casi dos horas en la UVI móvil instalada en el propio coso, el torero extremeño ha tenido que ser programado para una nueva operación de urgencia debido a complicaciones detectadas en el sistema circulatorio, concretamente una anomalía en la arteria femoral de la pierna contraria a la que recibió los destrozos principales.
El principal foco de preocupación para los médicos en los próximos días radica en la fuerte contusión de unos 7 centímetros causada sobre la arteria femoral. El cirujano ha advertido que, a pesar de no presentar una rotura total del vaso sanguíneo, la contusión es muy extensa y eleva el riesgo de que se produzca un trombo en la zona afectada. Esta circunstancia obligará a mantener al torero bajo una estricta vigilancia vascular en la unidad de cuidados intensivos, realizándose además varios TAC en la pelvis y el tórax para descartar posibles fracturas óseas derivadas de los fuertes golpes recibidos.





