Pese al buen sabor de boca que queda tras las ferias de Albacete y Murcia; al entusiasmo que se vive a diario en Algemesí y al gran ambiente de la Feria de Otoño de Las Ventas, no todo es de color de rosa en torno al fabuloso mundo de los toros. Una amenaza evidente se cierne sobre el mismo sin que, al parecer, nadie se lo tome en serio. O todo lo en serio que se debería.





