OPINIÓN

HomeOPINIÓN

Llegó el día, todo tiene su fin, nos pongamos como nos pongamos, y Enrique Ponce toreó por última vez en España. Valencia, claro, fue el escenario elegido y el torero de Chiva no defraudó, regalando otra tarde inolvidable en la que cuajó una actuación de conjunto memorable y para el recuerdo.

Con El Jaro se va uno de los penúltimos supervivientes de las legendarias oportunidades, íntimamente unidas a las capeas castellanas de los pueblos madrileños y de la proximidad de la Alcarria, donde los encuentros con los toros broncos y duros en los irregulares e improvisados ruedos constituían verdaderos duelos de supervivencia.

No va a caber en un artículo porque Ponce fue un grande de los más grandes. Grande entre los grandes. Pero nadie es perfecto y, sin embargo, Ponce se asemejaba mucho, hasta su retirada imprevista y su cambio de mentalidad torera y de vida personal.

Con el recuerdo vivo del amigo y el torero, el bueno de El Pescaílla, uno acude a la  hemeroteca y encuentra la crónica que escribió en la revista 6 Toros 6 del debut como novillero sin picadores de José Domingo García en su plaza de Algemesi en la feria de 1989. El señor se lo ha querido llevar con él. A nosotros nos sigue dando propinas. Porque  algo deberemos de seguir haciendo por aquí abajo. Y tratando de hacerlo bien. El ya está en su delantera de grada del cielo, disfrutando de la gloria y alternando con su gente y con tantas y tantas figuras del toreo que por ahí andan. Como complemento a las sentida semblanza que ha publicado nuestro compañero Carlos Bueno en este mismo portal, aquí está el recuerdo de lo que pasó aquel día.   El pobrecito se destapó Plaza de toros de Algemesí, 25 de septiembre de 1989. Tercera de feria. Lleno en tarde soleada. Cinco erales de Daniel Ruiz, manejables y justos de presentación. FRANCISCO PERPIÑAN (verde mar y oro), oreja. PACO SENDA ( gris perla y oro), dos vueltas tras petición.  FRANCISCO HONRUBIA ( verde y oro), oreja.  MANOLO CARRION (blanco y oro), vuelta. JOSE DOMINGO GARCIA (blanco y oro), vuelta tras aviso. Novillada con participación de alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Valencia. Los chavales de la Escuela habían mostrado sus buenas maneras y el oficio que poco a poco van aprendiendo. Perpiñán, su buen corte. Paco Senda, su preparación para mayores empresas. Francisco Honrubia, casta y ganas de ser. Manolo Carrión. Un incipiente cante. El quinto novillo …

Dejar a Valencia sin feria de Julio es lo peor que le puede suceder al levante taurino. El ciclo juliano necesita dedicación, pasión, atractivos y continuidad. Cortar su celebración es alejar al público del coso y empujarlo a las playas. La renovación del alumbrado de la plaza de toros paralizará la actividad durante ocho meses impidiendo la organización del serial de San Jaime. ¿Y un año más tarde se pretenderá que la gente vuelva en masa?

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO