La reciente feria de San Isidro ha reavivado el debate sobre el nivel de exigencia de Las Ventas. En un momento en el que algunas decisiones presidenciales y determinados triunfos han generado controversia, conviene recordar que la grandeza de Madrid reside precisamente en su rigor, una seña de identidad imprescindible para preservar el valor y la credibilidad de los éxitos que allí se alcanzan.






