Cuando la temporada entra en su fase de apogeo, con festejos de aquí a octubre prácticamente a diario y en todas partes, un fenómeno, durante los últimos años mucho más habitual y frecuente de lo que sería de desear, deja en segundo plano el genio de Morante, la capacidad de Roca Rey o el esfuerzo por seguir su rueda del resto del escalafón: los incendios.






