La taquilla responde. Artículo de Carlos Bueno

Mientras algunos siguen empeñados en certificar el desinterés general por la tauromaquia, las taquillas se encargan de desmentirlos. En el caso de que Morante se vaya, puede dejar un vacío difícil de llenar, pero nuevas figuras vienen empujando y las plazas continúan respondiendo. En el último tramo de la temporada, Sevilla, Madrid y Valencia ofrecen la evidencia incontestable de que los toros siguen interesando a quienes libremente pagan por verlos.

 

 

Está a punto de echar el telón una temporada que de nuevo deja en el aire si Morante continuará en activo. El torero sevillano vuelve a jugar con la incógnita de su retirada, una posibilidad que, de confirmarse, supondría un golpe inmediato para las taquillas. Porque Morante genera expectación, moviliza aficionados y llena plazas.

 

Pero la tauromaquia no termina en Morante. Detrás vienen arreando con fuerza toreros como Samuel Navalón, Pablo Aguado o David de Miranda entre otros, nombres que están reclamando su sitio y demostrando que existe relevo, ambición y capacidad para mantener vivo el interés de los aficionados.

 

Mientras tanto, el discurso antitaurino continúa repitiendo que los toros ya no interesan a nadie. Una afirmación que la realidad se empeña en desmentir. Y, además, un argumento difícil de sostener incluso aceptándolo como cierto, porque el derecho a existir de una actividad legal no lo determina su número de adeptos. La democracia no debería decidir qué expresiones culturales pueden practicar los ciudadanos en función de cuántos seguidores tengan. ¿Qué sería entonces del ballet clásico, de la ópera, de la gimnasia rítmica o del ajedrez?

 

Sin embargo, quienes sostienen ese discurso siguen intentando acabar con la tauromaquia por la vía política. Sumar, ERC, Junts, Podemos, BNG o EH Bildu continúan recabando apoyos para derogar la ley que reconoce la tauromaquia como patrimonio cultural inmaterial y compromete a los poderes públicos en su conservación y fomento.

 

Y mientras unos recogen firmas en los despachos, otros pasan por taquilla. Porque ahí está la respuesta más sencilla y menos ideológica: la del público.

 

La Maestranza de Sevilla ha cerrado la temporada con catorce tardes de “No hay billetes”. Las Ventas de Madrid ha vendido todo el aforo permitido a abonados para la Feria de Otoño, hasta alcanzar los 21.816 espectadores. Y en Valencia se han agotado las entradas para su última corrida del año el 9 de octubre.

 

Los toros necesitan nuevos aficionados, nuevas figuras, más promoción y una estrategia de futuro, seguro, y la retirada de Morante dejaría un vacío, también. Pero una cosa es reconocerlo y otra muy distinta fabricar una realidad que no existe.

 

Los aficionados siguen pagando su entrada. Siguen llenando plazas. Siguen viajando para ver a sus toreros. Siguen emocionándose, discutiendo, esperando el siguiente paseíllo y transmitiendo a sus hijos una afición que no necesita que nadie la declare viva porque se demuestra cada tarde.

 

La tauromaquia no pide privilegios. Pide respeto. Y, sobre todo, que se deje hablar a la realidad. Porque mientras algunos desean su muerte, la taquilla sigue respondiendo.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».