Lo confesó Victoriano del Río hace unos meses: en el campo hay bravura de sobra. Es una gran noticia para el sector taurino, porque la bravura es el mejor argumento contra la monotonía, el aburrimiento y las intenciones abolicionistas. Cuando hay toro no hay crisis, la afición aumenta y los cosos se llenan. Lo han de entender los criadores y sobre todo los matadores. El toro es la solución.






